La epidemia porcina es el mismo virus que creó la pandemia del 1918, un virus que se ha ido fortaleciendo y que ha sido motivo de gran experimentación en los laboratorios. Cada vez que los virus pasan por los laboratorios o se someten a los medicamentos lo que hacen es que se fortalecen, mutan y cambian.
Estos virus son réplicas de otros virus que antes atacaban a la gente y siempre morían personas debido a que no podían controlar lo que comían y eso hace que tengan el sistema inmunológico bien comprometido. El sistema inmunológico se compromete por muchas maneras, como por ejemplo por consumir carnes de animal. El problema es que cuando se presentan estos virus el cuerpo no tiene suficientes defensas contra un virus desconocido. Otro factor que compromete el sistema son los medicamentos. El “Tamiflu” que es el medicamento que se está proponiendo en caso de que haya una epidemia, solamente tiende a funcionar una sola vez, en otras palabras si usted se lo toma sin tener el virus y crea anticuerpos, ya cuando venga el virus no tiene ningún valor o efecto. No le va a garantizar que va a poder sobrevivir o que no le va dar la enfermedad muy fuerte. Estas vacunas tienen unos efectos secundarios muy fuertes incluyendo la muerte y sólo pueden reducir los síntomas por 36 horas. Entre los efectos secundarios se encuentran las alucinaciones e infecciones cerebrales.
Según una doctora americana piensa que este virus fue creado a propósito para que esta vacuna se vendiera debido a que hay una gran cantidad de vacunas y necesitan venderlas antes de que se venzan.
Los científicos con el fin de hacerse famosos crean mutaciones como por ejemplo lo que sucedió con las abejas de áfrica. Quisieron crear unas abejas que produjeran más miel, pero no les funcionó. Donde un científico ha metido la mano para mejorar y han terminado dañando la creación de Dios. Esa intervención del hombre es lo que ha creado todas estas enfermedades.
El Aceite de ratero ha sido utilizado en México por un estudiante de medicina para evitar esta epidemia. Este aceite es una mezcla de aceite de oliva o de almendra con clavo, canela, limón, romero y eucalipto. Es muy parecida a la que se ha recomendado, la cual también es muy efectiva, que es el aceite de menta con eucalipto, lavanda y romero. La combinación de los mismos, ayuda a matar bacterias, es mejor que el “tamiflu”. Cuando usted vea que su niño está al lado de otros niños que están tosiendo, le aplica un poco en la nariz y crea una barrera evitando que no entre ninguno de estos virus ni por la nariz, ni por la boca. Otro aceite recomendado es el de ajo.
El procedimiento para hacer el aceite es cocinar el mismo a una temperatura baja en una olla de porcelana y luego añadirle las hiervas. También lo puede hacer en un baño de María ya que debe estar por unas horas para que el aceite absorba las propiedades de las hierbas y luego lo debe colar.
La función de un antibiótico es crear un sistema de defensa paralelo al del cuerpo que suprimen las defensas naturales, que son las que van a combatir la infección. Esto da un mal resultado debido a que el cuerpo nunca aprende a combatir la infección porque depende de las defensas prestadas y poco a poco esas defensas prestadas van inundando el sistema hasta que mutilan permanentemente el sistema inmunológico.